Primer e mail a Marta M.

Hola, Marta!

Lo primero, me encanta notar que estás de buen ánimo. Y lo segundo, no tengas problema ninguno en llamarme o escribirme si crees que te puedo ayudar en algo.

A mí las cejas no se me cayeron del todo, pero si se quedaron con muy poquito pelo y eso era lo que más me preocupaba en cuanto al aspecto. Sabía que el pelo de la cabeza volvía a salir, pero sabía que algunas personas las pestañas y las cejas no las volvían a recuperar. Yo creo que las pestañas no se me cayeron si no que se me rompieron de tanto llorar. Ahora tengo las pestañas más largas que nunca y unas cejas estupendas (lo demás va todo más despacio, pero hacia delante, que es lo que importa).

La direccion que encontré para las cejas es www.pelucasmadilon.com. Seguramente que hay un montón de sitios más o que culaquier esteticista buena sabe del tema.
En fin, la cuestión es que vamos a superar esta putada que nos ha tocado vivir y si es con buen humor y buen aspecto, pues mejor.

Cuídate mucho, ten cuidado con el sol, come bien, relájate, deja a un lado las cosas que no sean totalmente necesarias y que los demás hagan cosas por tí. Sal de paseo, toma cañitas o lo que te apetezca y cuando lo necesites busca ayuda de quién sea, de un amigo o profesional. Para los malos pensamientos o para el dolor a mí recomendaron pintar mandalas y la verdad es que funcionan (en realidad son para meditar, pero bueno, pintarlos ya entretiene lo suyo)... y por si caes en la tentación, a mí la homeopatía me fue fatal.

Te podría acribillar con muchas más cosas, pero creo que ya es suficiente por hoy, así que muchos besos y espero tener buenas noticias tuyas muy pronto.
HASTA LA PRÓXIMA!!!!

E-mail a Irene, Isa y Marisa

1 de diciembre de 2011

Esta es la contestación al correo de Irene (precioso). Es una de esas cosas que sólo se escriben en noches de insomnio y que da pena que se escapen con el amanecer.

Irene, si no publicas tú esto en tu blog, lo haré yo en el mío. Es una carta que no se puede dejar caer en una red de correos y se pierda. Creo que has dejado a todos los que nombras orgullosos de sí mismos, de su actuación en lo referente a tí o a otras personas. Estás poniendo cosas en orden y resolviendo asuntos, al menos a tu entender, pendientes.

Estás dejando a un lado a SuperIrene para ser simplemente Irene que, todo sea dicho, mola mucho más.

Por otro lado, y como yo ya me conozco la historia, he de prevenirte. No pierdas de vista nunca la realidad de tu vida y de los que te rodean. Con el tiempo, las cosas se normalizarán, y las relaciones, sean del tipo que sean, también. Es decir, las personas te tratarán como antes, como siempre. Ahora mismo hay un motor de emergencia que está poniendo pilas a muchos de tu entorno. Cuando ya no haya ese motor o no se necesite, ojito. Que no te pille desprevenida. Y con esto creo, Irene, que estés entendiendo que tu madre volverá ser la misma. Tú no. Pero tu madre si. Creo que ya os conté en su día las pataditas de mi madre y mi padre en dos de las ocasiones que vinieron a ayudar.

Pero está claro que, de momento, estaría muy bien que eso siguiese así y que la experiencia vivida nos sirviese a todos para ser mejores y más felices.

Y en un plano algo, o mucho, más superficial os contaré que he entrado en un ciclo de compradora compulsiva (y racional). En cuestión de un mes (mejor dicho, 10 días tirando por lo alto) me he comprado tres pares de botas, (voy a por el cuarto par), un bolso (había un 3x2 y dos pares de botas me obligaban a aprovechar la oferta y cogí el bolso), y he renovado casi todo mi neceser de cosmética. Por otro lado se ha hecho totalmente imprescindible para mí encontrar unas medias tupidas (mejor dos pares, por si se rompe alguna) de color rojo oscuro o tirando a burdeos. Todo ello para poder aprovechar ropa monísima que tengo desde hace tiempo y que voy a reutilizar. ¿A que doy mucha pena? Qué lástima me doy. Pero... es que son tan bonitas. Y a Héctor también le gustan, porque se paseó por toda la zapatería con las botas y la cara pintada de "rey de los ratones" y diciéndome "mamá, estas botas me encantan mucho y además me gustan". Cómo no me las iba a comprar, con lo felíz que le estaba haciendo. Entendedme, por favor. Por mi hijo, lo que sea.

En fin. Después de este correo, con el que os habré dejado muy preocupadas por mi salud mental, me voy a poner a hacer un poquito de punto, porque parece que el vestido este que me estoy haciendo también promete, y con uno de los pares de botas, puede quedar muuuuuy bien.

Así que muchos besos a todas, que os divertáis mucho y que gastéis poco. No sigáis mi ejemplo, por Dios.

PD: ayer llevé a revelar unas fotos de unas flores para poner en unos marcos en mi habitación y tuve la enorme satisfacción de escuchar de boca del fotógrafo que una de ellas era realmente bonita. Salí de allí toda contenta y pagando por adelantado.