FLACO FAVOR

Maldita la imagen que tenemos todos con respecto al cáncer. En cuanto el médico nos dice los resultados de los análisis, nos da el diagnóstico, ya nos vemos vomitando, sin pelo ni cejas, con la cara  demacrada. Con ese aspecto característico que da la quimioterapia. Todas esas imágenes que el cine, las series de televisión, las novelas han creado en nuestras cabezas. El principio del fin.

Esa es sólo la realidad que el espectador quiere ver. Es la imagen que vende: la del sufrimiento y la degeneración explícitas. Pero es sólo una pequeña parte de la realidad. La radioterapia no vende. No degenera externamente al que se trata, pero no explican que las secuelas son de por vida, mientras que la quimioterapia, por muy aparente que sea, a las seis semanas no deja rastro. Ocho como mucho. El pelo sale, el cuerpo vuelve a su sitio con una dieta adecuada y como mucho pueden dejar de salir cejas y pestañas.

La mayoría de la gente no vomita, incluso en muchos casos se puede seguir haciendo una vida más o menos normal, sin necesidad de estar postrado en actitud doliente. Pero, por ejemplo, con una radioterapia abdominal resulta que se pueden tener hemorragias incluso pasados varios años; los intestinos, la vejiga o cualquier órgano tratado con la radiación se queda como un filete a la plancha poco hecho y cualquier cirugía posterior puede fracasar. Pero eso no mola, porque son sólo posibilidades que se cuentan, pero no se ven, no tienen ningún morbo. ¿Cómo le vas a creer eso a alguien que tiene un aspecto estupendo? ¿Qué clase de guión sale de ahí?

Flaco favor es el que ha hecho el cine, la literatura y la lengua de muchos ciudadanos de a pie que han favorecido que el cáncer venza en ocasiones más por el miedo que hay a verse inmerso en ese tipo de mundo creado en la mente, que por lo que realmente es. No hay duda de que hay casos horribles, pero no hay como padecerlo y meterse en ese mundo, conocer gente y casos, para ver que hay gente muy normal que pasea por la calle que nadie diría que está padeciendo siquiera un catarro y sin embargo llevan años de largos tratamientos y seguimientos.

Así que en mano de los enfermos de cáncer está el levantar la voz contra todo eso y contar sin exageraciones ni sensacionalismos la realidad de esta enfermedad que, a decir de los especialistas, en pocos años se convertirá o se contemplará como una enfermedad crónica similar a la diabetes, una alergia alimentaria o una artrosis. Esa actitud hará que nuevos enfermos afronten esa nueva etapa de su vida con valentía y esperanza, y permitirán que la ciencia avance aún con más rapidez.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo compañera, y añado además que el término "enfermedad crónica" parece que se equipara a un paseito por el Retiro, y enfermedad crónica NO significa enfermedad leve.

    ¡¡¡REVOLUCION!!! ¿A quién cortamos la cabeza?

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