CADA UNO ES COMO ES:::

No hay cómo pasar un momento malo en tu vida para ver cómo son realmente las personas que te rodean. Hay personas que sorprenden por su entrega desinteresada y de corazón. Sin una mala cara, sin una queja sea la hora que sea la que le necesitas. Gracias, Fernando; gracias de todo corazón por aguantar mis malos momentos en los que puedo llegar a ser desagradable, antipática e incluso parezco desagradecida.

Otras personas están a tu lado en la distancia, siempre, todos los días. No les puedes tocar, besar o abrazar físicamente, pero sí con tu interior. Te puedes reir por teléfono con ellas, llorar, hacer planes. No puedo nombrar a todos, porque son muchos y no me gustaría dejar a nadie fuera.

La parte triste es la de aquellos que desaparecen, se hacen los despistados, o sólo cubren la parte social que consideran les corresponde. Probablemente, o más bien seguro, no lo hacen por mala idea. No les sale de dentro. Van a bodas, bautizos, comuniones, entierros, hospitales... y ya. No les sale nada más de dentro.

Y la parte dolorosa es la que corresponde a aquellos que, haciendo muchas cosas buenas en momentos de crisis, lo estropean todo cuando ven que levantas cabeza, con palabras inadecuadas, expresiones dolorosas e incluso mentiras, que es lo peor. Afortunadamente estos son los menos.

Pero hay que pensar solamente en las cosas buenas, en las positivas, en las que aportan energía, no en las que la gastan y no reponen. Hay muchos momentos para llorar de emoción, para calmar los nervios, por tristeza, porque lo que me está pasando es real, pero el camino no tiene por qué ser más duro.