DESILUSIÓN...

Hoy es uno de esos días en los que me invade la tristeza. Ha amanecido bien, todo ha ido bien por la mañana, pero cuando he llegado a casa y me he encontrado la ropa tendida esparcida por el suelo y las pinzas mordisqueadas me ha dado un bajón. Supongo que es normal, que hay situaciones que hacen que se abra la compuerta y por ahí salga toda la tristeza y la ira acumuladas. Aún estoy sujetando la puerta para que no salgan, pero no sé si tengo bastante fuerza.

Tanto esfuerzo a lo largo de la vida para que luego ésta me devuelva rencor, desprecio, pasividad, enfermedad. A muchas de estas cosas ahora las llaman conflictos emocionales o el resultado de conflictos emocionales, resueltos o no. Y, digo yo, ¿cómo se resuelven esos conflictos? Yo estoy dispuesta a perdonar, tolerar, respetar, a no mirar atrás, a comenzar de cero. Pero cuando el origen del conflicto vive en casa, llama por teléfono, ve la televisión, viene un fin de semana, desayuna, come, cena conmigo. Cuando el origen de el conflicto son las personas con quienes convivo o he convivido, a quienes quiero tolerar, perdonar y con las que quiero seguir adelante. No deseo que cambien, al menos si ellas no quieren.

El problema es que no están dispuestas a escuchar mi discurso. No sé si están dispuestas a tolerar, perdonar y respetarme, en cuyo caso el conflicto no sólo no se resuelve, sino que se alimenta con nuevos matices

Qué duro es no poder hablar de esto más que con un ordenador, un psicólogo o un amigo, y no con las personas implicadas, pues puede ocurrir que en un principio todo sean compromisos escritos en hielo, o se sientan acusados en falso y por ello recriminen ellos mi actitud, ya que han hecho tanto por mí y yo sea una desagradecida.

DALIA

Este es el primer texto que he escrito para un curso online de creación literaria. Sé que es un poco, o un mucho, autobiográfico, pero me ha servido para medir mi nivel y ser criticado por una persona ajena a mi entorno. Al profesor le ha gustado la forma de describir la enfermedad y su diagnóstico (supongo que también para que siga pagando las cuotas del curso je,je...). Espero que os guste.

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Dalia se sentó en su terraza como muchas otras veces había hecho. Al mirar al cielo veía como de vez en cuando pasaba un avión (no obstante el aeropuerto estaba cerca), y no podía evitar fantasear con la idea de que las personas que iban dentro iban a un lugar feliz donde nada malo pasaba. Más que un pensamiento era un deseo lleno de esperanza.

Una voz le sacó de su ensoñación.

- ¡Daliaaaaa! ¿Te encuentras bien? ¡Voy a salir un momento!

Era su hermana que hacía un descanso en sus estudios y aprovechaba para ver a su novio que trabajaba en la panadería de debajo de casa. Hacían una buena pareja. Sonreía al pensar en ellos. Tenían tanto por vivir, por hacer, por disfrutar.

- ¡Sí, Rosa! ¡Estoy bien! Estoy tomando un poco el sol. ¡Vete tranquila y relájate!

Rosa estaba estudiando unas oposiciones para conserje del Ministerio de la Salud y se estaba esforzando mucho. Se merecía ser feliz. Se habían quedado solas muy pronto y Dalia se hizo cargo de Rosa. Pensando en eso volvió a sonreir y se imaginó a sí misma a su edad. Ella también había tenido un presente y un futuro, también se había esforzado, también se merecía disfrutar. Pero el disfrute lo había dejado un poco de lado, siempre después del trabajo, la casa, su hermana, su marido.Tenía aún mucho tiempo para disfrutar... o al menos eso creía.

Un día, sin más, sin un por qué, todo en su interior se rompió. Todo fue muy rápido. Una revisión rutinaria, un aumento de peso sin sentido, una cirugía, un análisis histopatológico... y ya estaba ahí. Lo que siempre les pasa a otros estaba ahí. De lo que siempre se habla y siempre se oye, de repente se siente. Ese cangrejo que siempre leía en su horóscopo en el periódico y le hacía reír por la imaginación de quién lo escribía. De repente Cáncer se escribió con minúscula y cambió la risa por el llanto.

Habían pasado tres años desde aquello y no podía evitar sentir dolor cada vez que miraba a esas personas a las que tanto amaba y a las que quería evitar el sufrimiento a todo trance. Su marido estaba fuera casi todo el día trabajando. Era su hermana la que más tiempo pasaba en casa, la que más compañía le hacía aunque estuviese la mayor parte del tiempo en su habitación estudiando o en la panadería con su novio. Cada vez que la veía pintarse los labios en el cuarto de baño para irse a la calle intentaba transmitirle mentalmente la idea de "vive este momento, vive cada momento, vive..."

Oyó cómo se cerraba la puerta del portal. Otro avión atravesó el cielo por encima de ella y volvió a desear que las personas que iban dentro fuesen a un lugar feliz donde ella llevaría un día a quienes quería.

NOCHES DE VERANO EN MADRID

Esta mañana, mientras paseaba con el perro, me han venido a la cabeza las noches de verano en Madrid. No sé por qué, pues hoy el día se ha levantado gris y fresco. No tanto como ayer, que era gris, frío, lluvioso y hasta desagradable. Hoy era solo fresco y gris.

Las noches de verano en Madrid son muy agradables en general, pero yo me acordaba de las que había pasado yo en la época de la facultad y después, cuando estábamos a la búsqueda de trabajo y dinero. Era la segunda mitad de la década de los ochenta y principios de los noventa y la mayoría estábamos viviendo una especie de adolescencia tardía. Nos habían quedado asignaturas para septiembre, o hacíamos trabajos de sustitución cuando los demás se iban de vacaciones. Teníamos poco dinero y vivíamos con nuestros padres muy a nuestro pesar. Y siempre estábamos quejándonos de algo: el trabajo, el dinero, los amigos, las parejas que teníamos o que no teníamos pero queríamos tener. Sobrevolaba sobre nosotros una nubecilla negra... pero que agradable era sentarse una noche de agosto en una terraza de verano con una cerveza a hablar de lo humano o lo divino o las dos cosas mezcladas.

Ahora creo que aquella lánguida tristeza que nos invadía mezclada con la calidez de aquellas noches nos ha hecho fuertes, buenos y listos. Aquellas noches se han quedado en un rincón de mi cabeza y por algo han salido hoy, precisamente hoy. Hoy que es el día después de ayer y anteayer, días en los que me he levantado con una sensación de felicidad nada común en mi vida. Durante este tiempo en el que tantas cosas malas y buenas me están pasando, los días que me sentía mal intentaba rememorar el periodo de mi embarazo, periodo en el que me encontraba muy bien. Y ahora resulta que tengo otro momento en el que refugiarme en los días malos.

Como dicen por ahí "he salido más noches que el camión de la basura" y ahora puedo decir que ese tiempo no fue mal invertido, ni mucho menos. Quién no haya probado que lo haga. Aún está a tiempo.

SI SE PUDIESEN CONGELAR LAS IMAGENES...

Una noche de esta semana Héctor se vino a nuestra cama a las 4 de la mañana... y allí se quedó como cada noche que lo hace. Como no son muchas se lo permitimos. Cuando llegó la hora de levantarnos para ir al colegio hacía mucho frío y daba pereza salir de la cama. Me senté en el borde y vi una cara pequeña con los ojos abiertos mirando hacia la ventana y con un esbozo de sonrisa. Sólo se veía eso porque estaba tapado hasta la barbilla. Cuando parpadeó un par de veces comprendí que estaba disfrutando del momento. Era la expresión viva de la satisfacción y el bienestar. Hubiese dado cualquier cosa por parar el tiempo en ese momento y haberme quedado allí, disfrutando. Pero como todos sabemos que los niños no aguantan quietos más de un minuto y medio, salvo que estén enfermos, rápidamente hubo que ponerse en marcha y el hechizo se deshizo.

OTRO RESULTADO

Ayer me dieron el resultado del TAC que me hicieron el día 5 de febrero. El oncólogo está contento, ya que no ha habido variación alguna en el tamaño del tumor, y que eso junto a que me encuentro bien físicamente y que la fístula va mejorando poco a poco, es bueno.

Yo quiero creerle y estar tan contenta como él. Al fin y al cabo es el que sabe y tiene experiencia. Pero no puedo evitar tener miedo. Aún estoy cansada del stress de estas semanas anteriores y del nerviosismo de los últimos días, por lo que no puedo valorar la noticia. Espero que en los días venideros lo consiga.

AMISTADES A PRIMERA VISTA

Hay amores a primera vista y creo que también hay amistades a primera vista. Hay quien se enamora de una persona tras años de conocerse y amistades que se fraguan a lo largo de años. Un día cualquiera, un café, un correo electrónico, un mensaje... y sabes que ya no vas a estar sola; vas a tener compañía. Se acabó la oscuridad.

Conchi fue un ejemplo del primer caso. Hola y adiós en el ascensor, algunos mimos a los niños, seguimiento de embarazos, cierta preocupación por la salud y al cabo de un par de años, en una cabalgata de Reyes decidimos comenzar a quedar para tomar algo por las mañanas. En poco tiempo la complicidad fue en aumento y al poco tiempo reíamos y llorábamos juntas.

El caso de amistad a primera vista fue el de Ana "Beluchi". Una quedada en el parque, una tarde de charla mientras los niños jugaban. Un cruce casual a la entrada del colegio, un café en septiembre y ya. Las dos juntas y con nosotras Barbie, Cindy, Xaron, Odry, Charline... y ya no estuve sola!!!

No sé si es un sueño. Durará lo que dure y estará bien. Si es un sueño es bonito. Y si es realidad será un premio por llegar a la meta después de una larga carrera. La vida no podía ser más asquerosa conmigo. No podía negarme una de las cosas que más necesitaba. Necesito más. Necesito salud y se me está negando. Necesito amor y cuesta mantenerlo a flote. Necesito ver crecer a Héctor y no sé si lo voy a conseguir. Pero también necesitaba amigas. Amigas como las que se me han quedado en Madrid, Sevilla o Málaga. Aún no me lo creo, y por eso me emocionó tanto que el viernes pasado, de copas, me cantaran una canción y me abrazaran. Estoy tan metida en mis propios problemas que no me doy cuenta de que hay gente a mi alrededor que me quiere.

No quiero ver mi futuro en una bola de cristal, no quiero ver una realidad triste. Sólo quiero ver cómo me hago mayor, con lo bueno y malo que ello conlleva. Y  el fin... ya veremos como será.


MANDALAS DE DISEÑO PROPIO


Por fin me he decidido a ello, tras buscar exhaustivamente un programa de diseño que me permitiese proporcionalidad y simetría. Ahí van algunos aún sin pintar.










OTRA MÁS...

Con toda la tristeza del mundo y de mi corazón comento que una más de mis amigas ha caído  Esto es una puta mierda!!! Se jubila, liquida su negocio, se replantea su vida, y como tiene algo más de tiempo va y se hace una revisión dental. Le sacan una muela, pasan los días y aquello no cicatriza. Le hacen una biopsia y... carcinoma al canto. A ver, por qué? No es bastante haber trabajado toda la vida, haber sido una persona honrada hasta la médula, buena, siempre pendiente de los demás. Ese es el premio que nos da la vida, eso es lo que nos espera al final.

Ya somos demasiadas, Maribel. Más de una ya me parece una manifestación. No tengo muchas palabras para expresar lo que siento. Una de ellas es tristeza. La otra es culpabilidad. Culpabilidad irracional, como si yo hubiese tenido que sufrir aún más para poder librar a los demás de esta plaga. 

ALGUNOS DÍAS...

Algunos días son nefastos. Y lo son porque de repente todo se manifiesta tal y como es, y normalmente no es una manifestación agradable. 

Hace días que no me encuentro del todo bien, pero es algo que ya tengo asumido; además no acompaña el tiempo ya que los días son muy ventosos y hace que los cuerpos estén más doloridos. Pero eso va haciendo que el ánimo vaya decayendo poco a poco. Un día mejor, otro peor. Afortunadamente siempre hay algo que hacer y eso hace que el tiempo vaya pasando de forma más o menos placentera. 

Pero hoy, después de haber pasado unas cuantas noches mal, unos despertares pésimos; un dolor general de cuerpo desde hace unos diez días, como si fuese a coger una gripe, con hinchazón de las manos por la mañana hasta el punto de no poder cerrarlas, no poder calzarme con los zapatos que quiero porque no me caben, se ha instalado en mí un enfado frente a mi casa, mi marido, mi hijo y el mundo que me rodea. Todo eso según avanzaba la mañana se iba solucionando, pero en alguna parte de mi cabeza está el miedo a un TAC el día 5 de febrero y a ello se ha juntado que no me han puesto el gotero de esta semana porque mis defensas estaban muy al límite y mi anemia había aumentado.

La vida sigue, si. Pero es sábado por la mañana y tengo que adaptar mi estado anímico y físico al horario del fútbol de mi marido de por la tarde, que como es a las tres, pues hay que empezar prácticamente después de desayunar a hacer la comida ya que si no no da tiempo. Conclusión, el futbolista se ha comido un sándwich con una cerveza porque las miniquiches estaban en el horno y les quedaban 5 minutos. El caballerete de 5 años ha dicho que se le ha quitado el hambre y yo estaba tan hasta las napias de todo que me ha dado lo mismo. Cuando he terminado de comer, he recogido los platos sin que él haya comido nada, le he puesto la fruta y eso es lo que ha comido. Y me da lo mismo. Ya no quiero sufrir más.

A mí me da igual el fútbol el sábado por la tarde, el trabajo, el colegio, la piscina, el teatro, el fútbol de entre semana. Yo también tengo mis actividades semanales, pero creo que no me olvido de que vivo en casa con otras dos personas. Los niños son niños y tienen un mundo paralelo al que es muy difícil acceder en ocasiones... pero los adultos somos distintos. Y yo espero a que haya un momento en el que no haya actividades u obligaciones para pasar un rato juntos aunque sea viendo un poco la tele. Tengo ese pequeño residuo romántico dentro de mi. Y cuando aún no han terminado los títulos de crédito de la serie, película o programa que vamos a ver, miro a mi lado y me encuentro a una persona profundamente dormida se me ponen los nervios de punta (pero si está viendo algo que solo a él le gusta no pasa). 

Los humanos somos tan imbéciles que preferimos estar al lado de los nuestros en los momentos difíciles que disfrutar de los momentos buenos, momentos que simplemente dejamos pasar sin pana ni gloria.

FELIZ AÑO NUEVO

Ha comenzado 2013, y no lo ha hecho mal. Lacasitos en lugar de uvas, ya que como hace no mucho una naranja me hizo dormir una noche en el hospital, decidí no arriesgarme a deglutir sin masticar unas frutas que además no me gustan nada.

Tampoco he cumplido con el resto de la tradición, es decir, ver el final del concierto de Año Nuevo y el principio de los saltos de esquí. Pero brindamos con un buen cava en la compañía de Conchi, una vecina y amiga a partir de un encuentro en la cabalgata de Reyes de Paterna del año pasado. Compañera de paseos matutinos, café y Coca Cola Zero, de risas y terapia emocional recíproca. Y mientras tanto, Gran Héctor y Héctor Chiquitín jugaban con camiones a nuestros pies... hasta que cogieron más confianza y aquello prometía convertirse en una noche de armarios revueltos.

El día 1 ha pasado sin pena ni gloria, lo que para mí es una pérdida de tiempo. Reconozco que eso en parte es debido a mis circustancias... pero por la otra parte es por falta de espontaneidad. Y lo que no ha cambiado en 2013 es la lucha por hacer los deberes... pero ¿conseguiré que eso cambie de lucha a responsabilidad y gusto por lo bien hecho?