QUICK SIEMPRE SE COME LAS PINZAS...



Quick llegó a nuestra casa hace poco más de un año. Es un perrito de raza shihtzu, muy simpático y cariñoso y también un trasto. ¿Por qué? Porque no se puede quedar solo en la terraza cuando hay ropa tendida. Tira de ella, quita las pinzas y se las come. Da igual que sean de plástico o de madera. Afortunadamente la parte metálica la deja.

El miércoles víspera de Jueves Santo, me di el correspondiente madrugón para ir al hospital: analítica, consulta... Ese día tenía el añadido de revisión ginecológica y resultado de TAC. Hay que ver cómo puede llegar una persona a acostumbrarse a todo, pero siempre voy acompañada de Fernando en esos días en los que hay que escuchar ciertos resultados. Y de la misma manera que me he acostumbrado a vivir con mi vida, con el cáncer, con la quimioterapia, con las transfusiones, con los cambios de humor he intentado no hacer caso de ciertas sensaciones y mucho menos hablar de ellas para no oír aquello de "no adelantes acontecimientos", "¿ves cómo no era nada?", "es que te llevas unos sofocones por nada...", "en eso ni pienses", y un largo etc.

Aquél miércoles no fue como otros miércoles; ni por asomo. Cuando llegué a casa por la noche, muy tarde, con una trasfusión encima y la quimioterapia aparcada hasta nuevo aviso me di cuenta de que llevaba la valentía arrastrando de la cuerda en la que estaba cogida con pinzas. Yo con mi valentía sujeta y bien sujeta y que tenga que venir como siempre Quick a tirar todo al suelo para comerse las pinzas...

(¡Qué suerte tener perro... y echarle la culpa de algunas cosas...!)


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