EL MIEDO ES LIBRE...

El miedo es libre, pero hace esclavos a sus compañeros de viaje. Miedo al dolor, miedo al futuro; miedo a que algo que en teoría es para bien, salga mal. El miércoles me voy a someter a una intervención de rutina (un catéter doble jota, entre riñón y vejiga) que hará que mis dolores de espalda mejoren. Se supone que es para bien, pero hay una cierta posibilidad de que no sea tan fácil ni tan rutinaria y acaben pinchando por la espalda y dejando una bolsa de drenaje. 

Pues de esa ligera posibilidad se alimenta el miedo, coge fuerzas y somete mi voluntad hasta el punto en el que me asusta que llegue la noche o la hora de comer que es donde los dolores son más fuertes. Es triste, pero es así. Y además hace que me angustie con la posibilidad de que el fin de mis días sea así, con dolor y sufrimiento hasta el final; sin consuelo ni paz, sin posibilidad de evitarlo...

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